jueves, 26 de agosto de 2010

Buenas noches

Buenos días, mundo. Desde ningún sitio en particular, y flotando a la deriva en este gigantesco universo que tiene su ironía putadesca, debo decir que me entran ganas de acabarme una botella de bourbon y dormir la mona. Pero lamentablemente debo controlarme, a no ser que mi hígado quiera ir vestido de camuflaje, todo verde.
Aunque debo reconocerlo... Hoy al salir un rato por la calle, a despejarme un poco, me he topado con siete parejas de madres e hijas, y creo que el mundo se está modernizando, pero cada vez va a peor, ya que las hijas ya no se parecen a las madres, sino que las madres se parecen cada vez más a las hijas... En el maquillaje y la ropa de zorrita.
Pero simplemente... A) ¿Quién coño soy yo para decirle nada a nadie? y B) Debo reconocer que en alunas no, pero en otras, esa visión resulta muy excitante...
Y aquí me encuentro de nuevo, ahogándome en mis propias penas, y deseando que todo acabe de una vez, y me digan que este mundo no es más que una pesadilla de mierda.
La gente ya no escribe, ni lee, ni habla... Simplemente se dedica a ver películas dirigidas por cretinos, comedias sin puta gracia, y prefiere pasarse horas mirando una caja de plástico antes que hacer otra cosa... Acabaremos naciendo con conexiones inalámbricas a las radiofrecuencias de televisión...
Y otro día más, me despido pensando en que tal vez estaríamos mejor en la otra vida, ya que dicen que es un paraíso de eterna felicidad... Sinceramente, a no ser que sea un club de alterne que nunca cierra, no le veo la lógica...
A todos aquellos que entiendan la poesía de los actos evasivos de la realidad, les daré el consejo que voy a tomar en breves... Borrachera, y a dormirla. Buenas noches desde las doce y pico del mediocía.

viernes, 13 de agosto de 2010

Días y más días

Buenos días, mundo. Desde un lugar dejado de la mano de Dios, y honrando al viejo dicho ante el César: Los que van a morir te saludan.
Hoy me he levantado de la cama, mientras pensaba en qué iba a hacer en el resto del día. Y aquí estoy, sirviéndome una taza de café, mientras escribo algo para vosotros, queridos lectores, doy vueltas a la idea de salir a hacer algo de ejercicio, e intento desechar la idea de hacerme una paja e irme a dormir para no tener que aguantar otro día más en esta tierra maldita.
La verdad es que hoy no me encuentro bien. Tal vez sean las tortitas de medianoche, el hecho de madrugar, o que, simplemente, el hecho de que mi cuerpo se va acostumbrando a la idea de que el día de hoy me va a dejar hecho polvo, y ya va calentando motores. Mal empezamos, y peor terminaremos.
Para todos aquellos que no me conozcáis, simplemente diré que soy un pesimista misántropo, que pasa sus peores ratos ahogando las penas en el café y algo de bourbon, mientras escribe en este blog que nunca pasará a la historia. Ya veo el mundo así, y no he llegado a los veinte. No me quiero imaginar como seré cuando esté rondando los treinta.
En cualquier caso, y volviendo al tema principal... Vaya, no hay tema principal... Eso me vuelve a dejar con la duda existencial de si paja y cama. Pero voy a pasar.
Creo que vivimos en un mundo que cada día cuesta levantarse. Eso si no eres político, ejecutivo yupi, o estás en cualquier puesto chachi-guay amañado porque tienes algún enchufe de por medio. Tal vez el principal problema de este mundo(aparte de que están prohibidas casi todas las cosas que nos hacen sentir vivos) es que nos falta una pequeña dosis de pack completo de sexo, alcohol, buena música, y algunas lagunas mentales... Vivir un poco como una estrella de rock cada día, seguro que a muchos nos animaba enteros.
Así que ya lo saben, señoras y señores. No tengo ningún mensaje que transmitir, ni ningún ideal... Ni siquiera un motivo para escribir. Métanse eso en una pipa de crack y fumenselo como quieran. Yo ya he cedido a la idea de irme a la cama, así que... Buenas noches, y despiértenme cuando sea la hora feliz en la mansión playboy. Que les aproveche.

lunes, 9 de agosto de 2010

Ironías del universo

Al universo le encanta la ironía. Un día estás soñando, al día siguiente tu sueño se ha hecho realidad, y al siguiente, depiertas mientras tu sueño se desmorona, y te deja hecho una mierda peor de la que ya estabas hecho antes.
Mi más sentido pésame a aquellos que sueñan. Excepto a aquellos que sueñan en lanzarse a un mar de látex y buena lubricación. Si sueñas, estás jodido. Y si estás jodido, pues eso, estás jodido.
Tal vez sea cosa de la ironía del universo, pero no sé porqué, el mundo no puede dejar de joderse a sí mismo. Es como un cocainómano, o una famosa con operaciones para levantarse los pechos. Al final acaba todo ahogándose en una mierda de la que es muy jodido salir. Sin embargo, quienes se reducen a tal grado de gilipollez mental, creen estar pagando un precio justo. Pobres bastardos.
Aunque en mi caso, supongo que no podría decirse algo diferente. Mis dos vicios son el café y las mujeres. Sin cafeína, no creo que pudiera aguantarlas. Tanto psicológicamente, como cuando están encima de mí. Y las mentes sucias se harán una idea de lo que estoy hablando. Y las mentes más sucias, a estas alturas, ya habrán dedicado quince segundos a masturbarse mentalmente. Ahí, dadle, que es gratis.
Y aquí me encuentro de nuevo, ahogándome en un mar de lubricaciones para el sistema vagianítico. Lo cual no estaría mal, si este mundo no estuviera decidido a exterminar a toda su población femenina a través de esas gilipolleces de la búsqueda de compromiso. Un polvo es un polvo, no una petición de matrimonio.
En cualquier caso, simplemente os diré tres cosas: Mi nombre no pasará a la historia. Es poco probable que consiga sentar la cabeza, y seguramente vosotros acabaréis descontentos con una vida que no os llena. Aprovechad estos momentos y echad polvos, y vivid historias que jamás podréis contar a vuestros hijos. Y si podeis, aprovechad para acostaros con alguna modelo. Una que aún no haya engordado doscientos kilos.
Desde ninguna parte en especial, y con ganas de encontrar una botella de Bourbon: que os jodan, mundo.